Cómo captar la atención de tus clientes y conseguir que te elijan

Si quieres captar la atención de tus clientes, no hables igual que tu competencia

Al frente del departamento de marketing de mi anterior empresa, veía con impotencia cómo nuestro servicio, sin duda el mejor del mercado, era considerado por nuestro público como uno más.

Invertíamos mucho, muchísimo tiempo y dinero en publicidad. Gastábamos mucha energía en aparecer los primeros en los motores de búsqueda y en conseguir visitas a nuestra Web. Pero sentía que nada de lo que hiciéramos conseguía captar la atención de nuestros clientes….

Me parecía incomprensible como el público no era capaz de ver las diferencias (para nosotros evidentes) de nuestro servicio. Hasta que comprendí que para que la gente te elija, debe ver en ti algo que no ve en tu competencia. Que, para parecer diferente, hay que hablar diferente.

Porque las palabras generan emociones y la clave para vender está en enamorar.

El poder de las emociones para captar la atención del cliente

Las personas tardan una media de 2,5 segundos en decidir una compra. Y lo hacen por un impulso irracional suscitado por una emoción.

¿No te ha pasado nunca que al recibir un mensaje has sentido el deseo irrefrenable de comprar ese producto que hasta ese momento no sabías ni que existía? Y es que los humanos actuamos por impulso, y pocas cosas hay más irresistibles que sentir que nos comprenden, que nos hablan directamente.

Conseguir que tus potenciales clientes se fijen en tu producto, es el primer paso para conquistarles. Con las palabras precisas y el tono adecuado, harás que tu producto llame la atención de tu público y se venda. Es sorprendente ver cómo unos textos cuidados y con personalidad logran que tu producto no deje indiferente.

No te empeñes: tu producto no es para todo el mundo

Quizá te sepas la teoría, sí. Pero la tentación de no perder potenciales clientes es grande, y piensas que si sólo te diriges a un determinado sector de la población, estarás perdiendo ventas.

¡ERROR! Nada más lejos de la realidad. Esto es algo que tengo grabado a fuego porque la experiencia me ha demostrado que más vale llamar la atención de unos pocos, que ser un don nadie para la mayoría.

Por eso, el primer paso para conquistar a tu cliente es, precisamente, saber quién es tu cliente: cómo es, cómo piensa, cómo siente, qué necesita. Qué le gusta, qué detesta, qué le frustra, qué está buscando. Cuanto más sepas sobre tu cliente y lo que quiere, más acertado será tu mensaje y más capacidad tendrás para mostrarle que tu servicio o producto es justo lo que necesita, lo que solucionará sus problemas y le dará la felicidad que busca.

Ponle nombre, edad, género. Imagina cuáles son sus aficiones, en qué trabaja, si es feliz, si tiene familia… Piensa en qué cosas pueden preocuparle. Qué necesidades tiene en este momento y cómo tú y tu producto podéis solucionarlas.

Y, una vez que le conozcas a fondo, háblale, escribe para él, o para ella. Centra todos tus mensajes, tu esfuerzo, en ayudarle, en emocionarle, en interesarle. Y, a través de tus palabras, atraerás a ese determinado perfil de cliente y, si eres de capaz de crear con él un vínculo de confianza, acabarás por persuadirle, por conquistarle. Y te comprará. Porque sentirá que tu servicio es justo lo que estaba buscando.

No, el copywriting no es magia. Es cuestión de AIDA

Aunque puede parecerlo, el copywriting no es una fórmula misteriosa. Es simplemente cuestión de lógica, de técnica y de mucha práctica. Puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Conoce a tus clientes mejor de lo que se conocen ellos mismos. Y, por supuesto, mejor que tus competidores
  • Métete en la piel de tu cliente y elabora textos que le interesen, que le aporten.
  • Emplea tiempo en escribir todas tus comunicaciones. No te conformes con hacer refritos ni “copia-pegas” de otros textos. Pon tu alma en cada escrito. Sólo así conseguirás llegar a tu público.
  • Redacta titulares que tengan gancho, que provoquen la curiosidad de tus lectores.
  • Atrae su Atención, despierta su Interés y su Deseo. Da respuesta a sus objeciones y, finalmente, utiliza sus propias palabras para llevarles a realizar una Acción (lo que llamamos el modelo AIDA).

Cuéntame, ¿cuáles son los problemas a los que te enfrentas a la hora de redactar tus textos? Háblame de tu experiencia en los comentarios, prometo leerte y responderte 🙂

¿Estas perdida y no sabes por dónde empezar?